Presentación de la edición española de ‘Vientos alisios: poesía puertorriqueña 2000-2017’ en Librería Libros AC en Santurce, Puerto Rico. 

Presentación de ‘Vientos alisios: poesía puertorriqueña 2000-2017 (Ed. Polibea, Madrid, 2017) en Libros AC.

Editores/ antólogos:

Mara Pastor

Nicole Delgado

Xavier Valcárcel

Cindy Jiménez-Vera

Poetas incluidos en la antología:

Kattia Chico

Emanuel Bravo

José Raúl González Gallego

Urayoán Noel

Chloé Georás

José Miguel Curet Arana

Yara Liceaga

Guillermo Rebollo-Gil

Mayda Colón

Margarita Pintado

Rubén Ramos

José Rafael Colón Laboy

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Mara Pastor escribe sobre Islandia de Cindy Jiménez-Vera para Eterna Cadencia (Argentina)

Por Mara Pastor.
A continuación les presento poemas de Islandia, tercer poemario de Cindy Jiménez Vera (1978), oriunda del pueblo de San Sebastián, al suroeste de Puerto Rico. Conocí a Cindy en la Feria del Libro de La Habana, en el 2015. Compartimos un apartamento en El Vedado junto a otros escritores boricuas durante los días que duró el Festival. La primera vez que conocí algo de su trabajo fue escuchándola recitar poemas de sus primeros dos libros, Tegucigalpa y 400 nuevos soles, en las lecturas de la casa Dulce María Loynaz. Sus poemas saben dosificar grandes sumas de humor negro y es común escuchar carcajadas de la audiencia mientras lee. Esto es un gran acierto para una poeta que tampoco escatima en mostrar heterotopías y curiosas asociaciones. En su poesía se combinan el humor, la sorpresa y la sapiencia, pues Cindy es también bibliotecóloga de profesión por lo que pudo haber dicho, como dijo la escritora española Gloria Fuertes, “Dios me hizo poeta, y yo me hice bibliotecaria”—citada por Cindy con motivo de una edición conmemorativa que prepara actualmente en su editorial Aguadulce por el centenario de la poeta—con la salvedad de que Cindy es atea, un tema que emerge en varios poemas de Islandia por lo que signó este hecho durante el proceso de escritura del libro.

Islandia se une a la tradición de los libros que piensan la enfermedad y la poesía, con textos como On being ill, de Virginia Woolf o, más recientemente, el poemario Neurología 211 de la mexicana Rocío González, un libro que busca reconstruir desde el lenguaje poético la experiencia de recibir un tratamiento médico por un tumor a partir de una memoria fragmentada que amenaza la existencia misma del lenguaje como herramienta de comunicación. En el libro de Cindy, este proceso se da desde el testimonio de una hija que atraviesa la difícil tarea de cuidar a la madre enferma de cáncer.

En esa reflexión, este libro me llevó a pensar en las vanguardias caribeñas. Mientras los pintores europeos encontraban en los trópicos paisajes exóticos que contrarrestaran de alguna manera la impronta bélica de la Primera Guerra Mundial, en el Caribe, algunos de los poetas vanguardistas escribían poemas nórdicos, con paisajes álgidos que ofrecían un nuevo lenguaje que también enfrentaba la orquestación de los cuerpos en las trincheras. Aquí también está el deseo de contrarrestar una violencia inconmensurable al escoger como leitmotiv a Islandia que, aunque comparte el océano Atlántico con las islas del Caribe, poco parece tener en común con estos trópicos. Los espacios del poemario son formas que de algún modo se renuevan para dar pie a la ternura y para anticipar la pérdida.

El libro comienza con una cita de Leonard Cohen que dice “If your life is burning well, poetry is just the ash”, pero el giro que le da Cindy a estas palabras es sólo uno de los hallazgos de su lectura. El humor de Islandia no es el humor de los “chistes crueles”, como los llama Lilliana Ramos Collado, presente en sus otros libros. Islandia es el lugar en el que la pérdida de lo materno se vuelve una posibilidad concreta, un espacio de autoexilio en el que las temperaturas pierden referencialidad, que obliga a entrar en arquitecturas y lugares que son la antípoda de lo que hasta entonces se entendía por conocido y en donde, a pesar de todo, el poema es “una reflexión hidrográfica”. El libro consigue esto siendo también un homenaje a la memoria del ser amado, dejando el poema como cenizas de que algo, entre tanta nieve, ha quemado bien.
 
La adultez
A veces busco pretextos

para entrar en las oficinas

y en los centros comerciales

para coger un poco

de aire acondicionado.

Al principio da placer

hacer trampa.

La cara no suda.

Incluso, los dedos

de los pies en las sandalias

agradecen el gesto

y hasta se ven limpios

inmaculados.

Pero es mucho el sentimiento

de culpa que dan la burocracia

y el consumo.

Salgo rápido de esos lugares.

Afuera, el frío es otro.

No porque baje la temperatura

fuera de las alcaldías y

los supermercados.

Cualquiera queda frío

cuando siente hambre

—o ya ha comido—

y quiere ir a llorar

a la falda de su madre

y sólo nos queda eso

su falda.
 
Guantes
Le puse la bufanda azul

el abrigo de invierno

los guantes negros

y el gorro que le tejió su nieta.

Lloré para que no se fuera

porque llovía.

Construí una barrera

entre la puerta y la lluvia.

Lloré mientras mi hermano

la sacaba y la llevaba a comprar

hojas de plátano que podía

arrancar en el patio de su casa

si estuviésemos en la isla.

Quise esconderla

en veinte bóvedas chinas.

Quise abrigarla

como si se fuese

a Islandia.
 
Apéndice XXI sobre geología
Dicen que las islas se mueven. No sólo sus habitantes emigran de un lado a otro, también se mueven las islas. Eso, por el movimiento de las placas tectónicas. Antes estábamos todos pegados, como los granos del arroz que se quema al final de la olla, y se saca con un cucharón y toma forma de bola. En cambio, se cree que la pangea tenía forma de U o de C. Si me dan a escoger, yo escogería la primera, puramente por su sonoridad. Imagino vivir en un continente gigante en forma de la última vocal. Lo digo en voz alta y se me pone la boca así, en U. ¿Cómo serían las reformas migratorias de los países desarrollados en U? ¿Habría países en vías de desarrollo? Habría hambre? ¿Personas sin techo? Pero si ninguna de estas palabras se escribe con U, no tiene sentido que escoja esa forma meramente por la sonoridad. Habría que pensar en ese continente único, en el que habitan humanos, y no ciudadanos de primero o tercer mundo. Pensar en la unidad más allá de un enorme espacio geográfico, y que esa unidad se vuelva un túnel enorme por el que crucemos de un lado al otro para comer, dormir, reproducirnos y morir. Irremediablemente, pensar en la geografía me hace pensar en Sísifo. No importa cuánto tiempo le tome cargar la piedra, y llevarla de un lado al otro, al próximo día volverá a estar en el punto inicial. El movimiento de la pangea parece no afectar nuestra condición humana. Podemos estar más lejos los unos de los otros, podemos incluso compartir el Océano Atlántico. Quizás debí haber escogido la forma de la C.
 
Encontrar a Eyjafirdi y otros cementerios
Una página web asegura que ayuda

a encontrar el cementerio islandés

donde está enterrada tu madre.

El día que enterramos a mi madre

(lo sé porque yo cargué

el lado izquierdo

de la parte posterior del ataúd

desde la entrada del cementerio

hasta la tumba)

hacía un sol terrible.

Era fácil dar con su ubicación

no sólo por la luz solar

si no porque su tumba está

a la derecha de la entrada.

Lo que nunca se encuentra

en una página web

es el teléfono directo

del enterrador

—porque dirige la llamada

al municipio

a la oficina del alcalde

a su secretaria

a la recepcionista de otra oficina municipal

quien suelta el auricular

y le grita a algún funcionario

que no debía aparecer en este poema

y le pide el número de extensión

del cementerio—

para poder preguntar

el horario de visitas

y llevar flores.

Ir a Eterna Cadencia acá: 

http://eternacadencia.com.ar/blog/libreria/poesia/item/los-pronombres-vistos-desde-lejos-son-manchas.html

América o el ejercicio de traducción como intervención y ocupación: comentario inicial de la presentación del libro ‘Sucede que soy América’ de Nicole Delgado

America 1América o el ejercicio de traducción como intervención y ocupación – Comentario inicial leído el 20 de octubre de 2015 en Beta Local en el Viejo San Juan, durante la presentación del libro de traducciones/versiones/traslaciones del poema America de Allen Ginsberg, editado por Nicole Delgado, con traducciones de 30 poetas latinoamericanos.

Hace ocho días que se conmemoró el día de la raza en algunos países americanos. Columbus Day le llaman en Gringolandia. Y algunos de sus estados, ya revisan esa propuesta para actualizar su concepto de historia, y conmemoran los pueblos originarios de América en su lugar. Bien por ellos. A propósito de Colón, cuenta la cronista argentina,  Leila Guerriero en El país de España, que en una visita a Argentina, hecha por Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela, vió desde la oficina de la Presidenta la estatua de Colón, y dijo:- ¿Cómo tienen ahí a ese genocida? Poco tiempo después, la primera mandataria de ese país mandó a destruir esa estatua, porque decía la presidenta de Argentina que la palabra “colonización” venía de Colón. Como sabemos, colonización viene del verbo latino colere (del que derivan colonia, colono, colonizar, colonialismo), cuyo supino (forma nominal) es cultum y que significa cultivar. Tiene su origen en la raíz griega kol (col-) que significa originariamente podar. Pero eso poco importa, aquí no se usó la etimología, ni siquiera una etimología errada para probar que Colón era un genocida, se usó una traducción más que de una palabra, de una idea. Y con ella convencer a un pueblo de desprenderse de Colón, o de podarlo del imaginario argentino, como descubridor de América. El libro que nos ocupa esta noche es precisamente eso; la traducción de América, más que de una palabra es la noción que los traductores, interventores, ocupantes y poetas tienen del texto de Ginsberg, y de la propia América. La nuestra.

El poema América de Allen Ginsberg, está incluido en su libro Howl and other Poems (Aullido y otros poemas), con prólogo de William Carlos Williams, bajo el sello editorial City Lights, el cual albergó libros de poetas de la generación beat y de otras escuelas, como es el caso de Lunch Poems de Frank O’Hara, entre otros. Howl fue publicado en 1956, época macartista, de persecuciones ideológicas y censuras. De hecho, tanto Allen Ginsberg, su autor, como Lawrence Ferlinghetti, el editor del libro, estuvieron en un juicio, porque fueron acusados de inmorales, y se cuestionó la validez literaria del texto. Cuatro académicos estadounidenses respetados, hablaron de las cualidades literarias del libro, y así fue como ganaron este juicio; como la libertad de expresión ganó este juicio. Siempre me pregunté si, en efecto, fueron los poemas que acompañan a América por sí solos los objetos de censura, o si este poema, que presenta todos los trapitos sucios del sueño americano/estadounidense, es el causante de la censura de los políticos y la moral capitalista de la época, por el miedo, por parte del poder, de ver a Estados Unidos de América a los ojos. El mismo Ginsberg llama a J. Edgar Hoover a closet queen en una entrevista posterior a los hechos. Quién sabe.

En el texto, Ginsberg habla de Estados Unidos como América, dándole propiedades de continente a su país – heredero de una tradición imperialista-, y con eso, nos traza el diseño de un mapa para nosotros apropiarnos también de ese continente. Como bien sugiere el inicio de la América de la mexicana Jocelyn Pantoja, en la página 35 del libro:

América, todo te lo di, incluso un continente, y ahora nada soy

Para Ambar Past, América se ha dado en la madre. América es el libro que aún no se ha escrito, para la salvadoreña, Lauri García Dueñas, y para el traductor de Google América es ese algo/alguien al que se le da todo en mayúscula, por poner ejemplos breves de esta ocupación que propone el libro que presentamos esta noche. No les cuento más de las ocupaciones propuestas por los poetas. En su lugar, les convoco a que ocupemos todos a América. Gracias Ginsberg/Nicole/poetas latinoamericanos por el mapa. Y que esta sea la primera de muchas ocupaciones de América en la Isla.

Cindy Jiménez Vera

Bayamón, Puerto Rico, Las Antillas, América

Muchas gracias y !Albizu sean!

Referencias

Colonizar. Diccionario etimológico. Recuperado de http://etimologias.dechile.net/?colonizar

Delgado, Nicole. América. Brooklyn: Circadian Press, 2015.

Guerriero, Leila. Colón.El país. 23 septiembre 2015. Recuperado de http://elpais.com/elpais/2015/09/21/opinion/1442860867_545784.html

Rehlaender, Jamie L. A Howl of Free Expression; the 1957Howl Obscenity Trial and Sexual Liberation. Young Historians Conference. Portland University, 2015. Recuperado de http://pdxscholar.library.pdx.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1065&context=younghistorians

Nicole Delgado, editora del libro, y traductora. Le gusta jugar con sus amigos poetas.
Nicole Delgado, editora del libro, y traductora. Le gusta jugar con sus amigos poetas.
Javier Norambuena (Chile), Nicole Delgado (Puerto Rico), Mara Pastor (Puerto Rico) leen fragmentos de sus traducciones de América.
Javier Norambuena (Chile), Nicole Delgado (Puerto Rico), Mara Pastor (Puerto Rico) leen fragmentos de sus traducciones de América.

El libro América, es un proyecto editorial de Nicole Cecilia Delgado. El libro consta de una selección de 30 traducciones diferentes del poema “America” de Allen Ginsberg (escrito originalmente en 1956), versionadas y re-contextualizadas por poetas latinoamericanos contemporáneos.

Esta edición limitada de 100 ejemplares fue diseñada en conjunto con los artistas chilenos Felipe Mujica y Johanna Unzueta y se confeccionó artesanalmente en colaboración con Circadian Press (Greenpoint, NY) bajo el cuidado de Keegan Cooke, utilizando tecnologías Risograph y Vandercook.

El proyecto se desarrolló durante el programa de La Práctica 2014-2015 de Beta-Local, con el apoyo de una residencia artística institucional del International Studio and Curatorial Program/ISCP-NY en mayo del 2015.

La presentación del libro forma parte de la serie Taller de traducciones libres, un ciclo de conversatorios, talleres y actividades dirigidas a pensar sobre la traducción contemporánea como práctica artística.

Se contó con la participación de Mara Pastor (Puerto Rico) y Javier Norambuena (Chile), poetas incluidos en la antología. Presentó Cindy Jiménez Vera, y Xavier Valcárcel dirigió las preguntas del conversatorio.

POETAS INCLUIDOS EN LA SELECCIÓN

Luis Alberto Bravo (Milagro, Ecuador, 1979)
María Eugenia López (La Plata, Argentina, 1977)
Javier Raya (México, Distrito Federal, 1985)
Patricia Taborda Patricia Tab (Córdoba, Argentina, 1983)
Sebastian Miranda (Heredia, Costa Rica, 1983)
Luis Alberto Arellano (Querétaro, México, 1976)
René Morales Hernández (San Luis Potosí, México, 1981)
Nicole Cecilia Delgado Nicole Delgado (Río Piedras, Puerto Rico, 1980)
Andrés González Andes Godzila (Villa Las Estrellas, Chile, 1986)
Enrique Winter (Santiago, Chile, 1982)
Diego Rivelino (Cali, Colombia, 1977)
Jocelyn Pantoja (México, Distrito Federal, 1978)
Yaxkin Melchy Yax Kin (México, Distrito Federal, 1985)
Elsye Suquilanda (Quito, Ecuador, 1980)
Lauri García Dueñas (San Salvador, El Salvador, 1980)
Nicolás Linares Sanchez (Facatativá, Colombia, 1982)
Cristian Forte (Buenos Aires, Argentina, 1977)
Javier Alvarado (Santiago de Veraguas, Panamá, 1982)
Ambar Past (Durham, North Carolina,1949)
Christopher Rey Pérez (Alamo, Texas, 1987)
Javier Norambuena-Ureta (Santiago, Chile, 1980)
María Tabares (Bogotá, Colombia, 1958)
Urayoán Noel (San Juan, Puerto Rico, 1976)
Mara Pastor (Hato Rey, Puerto Rico, 1980)
Kenneth Cumba Garcia (Carolina, Puerto Rico, 1992)
Diego Mora Siyosequesoy Diego (Vásquez de Coronado, Costa Rica, 1983)
Nérvinson Machado (Caracas, Venezuela, 1976)
Pablo Bromo Pablito Bromo (Ciudad de Guatemala, Guatemala, 1980)
Legna Rodríguez (Camagüey, Cuba, 1984)
Rosa Chávez (Chimaltenango, Guatemala, 1980)