Comentario sobre ‘Islandia’ en El nuevo día 

Hoy han publicado un comentario sobre mi libro ‘Islandia’ en la sección de libros ‘Tinta Fresca’, en esta ocasión en la parte “Letras que invitan” en el periódico ‘El Nuevo día’ de hoy, domingo, 20 de noviembre de 2016. Muy honrada por las palabras de Carmen Dolores Hernández. Gracias mil por su lectura generosa de un libro tan doloroso de escribir para mí. En especial el poema que resalta, “Archipiélago.” Es la tercera vez que uno de mis libros aparece en alguna de las partes de esta sección ‘Tinta Fresca.’ Los primeros dos libros los reseñó Lilliana Ramos-Collado, y ahora, éste, mi quinto libro publicado, lo comenta Carmen Dolores Hernández. Estoy muy conmovida como la primera vez. Mil gracias por su lectura. Gracias a la Editorial EDP University por publicarlo, y a lxs lectorxs. Gracias por tanto.

Además es curadora de arte: Sobre ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén

“Además es curadora de arte: Sobre ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén”
Por: Cindy Jiménez-Vera

Hace cincuenta años, y tras la trágica muerte a destiempo de Frank O’Hara – poeta y uno de los fundadores de la Escuela de Nueva York, como John Ashbery, entre otros – el New York Times publicó un obituario que leía: “Frank O’Hara, 40, Museum Curator” seguido del siguiente subtítulo: “Exhibitions Aide at Modern Art Dies—Also a Poet.” El autor de ‘Lunch Poems’ murió a los cuarenta años, habiendo dejado un corpus poético enorme. No lo digo yo, vaya a ver el volumen de su poesía reunida. Al autor de ‘Meditations in an Emergency,’ sin embargo, no le interesaba el figureo, que por aquella época, en su contexto – en el arte y en la literatura – era tan común. Por eso siempre publicaba sus poemas en revistas pequeñas, desconocidas, y confiaba sus publicaciones a proyectos independientes. ‘Lunch Poems’ lo publicó City Lights, la editorial pequeña e independiente de Lawrence Ferlinghetti, en California. Eran grupos / escuelas de poetas, que a pesar de la distancia se leían entre sí. Incluso, es en esta época en que los Niuyoricans escribían y se leían entre esos grupos, y entre poetas latinoamericanos, como Ernesto Cardenal, entre otros. Y, es que cuando le tocó la muerte a O’Hara, era más conocido por su trabajo como curador de arte, que como poeta. Esos poemas – como iluminaciones – es bien sabido que le sobrevivieron más allá de sus curadurías y catálogos de arte. Cincuenta años después de su muerte, perdonen que sea yo la que ahora “muera” de risa con eso de “also a poet.” Porque es un ejemplo de como la obra de un poeta le sobrevive, sin el bombo, el apadrinaje, ni las claques literarias que acechan a todo escritor.

Actualmente, de Sabrina Ramos Rubén se conoce su obra como curadora de arte. Basta con hacer una búsqueda en Internet y encontrarnos artículos sobre sus curadurías, sus críticas de arte, y así. Pero, aquellos que no necesitamos Google para conocerla, sabemos que Ramos Rubén, ante todo es poeta, y además es curadora de arte. Es el 2016 que recibe su incursión en la escritura pública con ‘Mangle rojo.’ Pero, Sabrina hace mucho que escribe, participa en lecturas públicas y mira, observa y nos ayuda a hacer lo propio. Este que nos ocupa esta noche, es un libro pequeño en tamaño y de poemas breves sin títulos, que podrían leerse como una serie de ‘non sequiturs.’ Pero, ojo, no nos llamemos a engaño, esa serie de textos orgánicos son la materia prima para revelarnos lo que no se dice, y está entre las ramas, las raíces, los fluidos, el cuerpo de mujer y ese hábitat inhóspito en donde crece y pervive la voz poética del texto.

Dice la propia autora sobre”Mangle rojo”, que:

“Rhizophora mangle florece en condiciones en las que la mayoría de la vida vegetal terrestre se le haría imposible sobrevivir: terrenos de salinidad hostil, variabilidad en el flujo marítimo y frecuente escasez de agua dulce. Es una especie anfibia, adaptada a la ambigüedad constante de las zonas intermareales y los estuarios. Su tronco y sus raíces le dan aspecto humano. Al sangrar taninos en el agua que le circunda, esta se asemeja a los fluídos corporales. En consecuencia el árbol se convierte en una metáfora de los temas de mi primer poemario, Mangle rojo. Este libro -publicado con la editorial independiente La secta de los perros- trata de las experiencias cotidianas de una madre soltera que vive en un país patriarcal, con un problema de violencia causado por una historia y presente colonial. A su vez, este contexto socio político es percibido mediante un cuerpo colonizado y las experiencias diarias que este vive, como el amor erótico, la belleza, la maternidad, la existencia, la corporalidad, la muerte, la animalidad, el poder, la naturaleza y la escritura misma. Dichas vivencias son trasmitidas al lector a través de poemas breves en los que predominan imágenes extraídas de la ecología puertorriqueña y sus fenómenos, tales como animales, sequías, plantas, cuerpos de agua y ecosistemas locales.”

Nos encontramos con el cuerpo presente de la voz poética, que nos habla en primera persona, a ratos en segunda, e incluso, en tercera, pero nunca deja de conectarnos con nuestra carne y la suya propia, como si fuésemos todos – poeta y lectores – partes del tronco de ese mangle. Para Ramos Rubén, su discurso llega desde el cuerpo, porque es su única propiedad; todo lo demás es un vivir en plural: ser madre, ser hija, ser pareja, pertenecer a su entorno Lo único que le pertenece a ella – más allá de toda plusvalía – es su cuerpo. Su única propiedad con la que ella decide compartirse cuando y como quiera. Su cuerpo es su discurso en primera persona, como ha dicho Wendy Guerra, a propósito de escribir en la Cuba actual, ese desnudarse para hacer el amor, es como acercarse al acto mismo de la escritura pública, y exponer la desnudez a los ojos de quien esté dispuesto a recibirla. Es – en palabras de Eliseo Alberto Diego – su informe sobre sí misma. 

​En estos poemas, que hablan de la pérdida, la maternidad, la infancia, la belleza, lo inhóspito y sutil, la voz poética se levanta desde breves instancias e imágenes de la plástica y la naturaleza, para maravillarse y maravillarnos de todo lo inesperado de la cotidianidad, eso que vemos sin mirar, pero que ahora nos hace capaces de percatarnos que en cada cosa, lugar, o instancia hay poesía. Por eso, este libro es una caja de pequeñas iluminaciones. Porque para Ramos Rubén todo es poesía. Como escribió Mary Oliver – ganadora del Premio Pulitzer de poesía – en su cuaderno para escritores: ” si todo es poesía, y no sólo el propio logro, que lleva a uno de este mundo verde y mortal -que levanta el pestillo y da una mirada a un paraíso más grande- entonces tal vez uno tiene la sensibilidad: una gratitud aparte de la autoría, un fervor y deseo más allá de los márgenes del yo.” Por eso este informe en primera persona, que es ‘Mangle rojo,’ es de todos nosotros. ¡Enhorabuena, poeta! 

*Texto leído en la presentación de ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén (La secta de los perros, 2016), en Libros AC en Santurce, Puerto Rico, el jueves, 3 de noviembre de 2016. 

Sabrina Ramos Rubén lee poemas durante la presentación. Foto por Cindy Jiménez-Vera
De ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén.
Arte promocional de la presentación de ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén

De ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén.
De ‘Mangle rojo’ de Sabrina Ramos Rubén.

Dos de noviembre de Stella Díaz Varín

DOS DE NOVIEMBRE
No quiero 

que mis muertos descansen en paz 

tienen la obligación 

de estar presentes 

vivientes en cada flor que me robo 

a escondidas 

al filo de la medianoche 

cuando los vivos al borde del insomnio 

juegan a los dados 

y enhebran su amargura.
Los conmino a estar presentes 

en cada pensamiento que desvelo
No quiero que los míos 

se me olviden bajo tierra 

los que allí los acostaron 

no resolvieron la eternidad
No quiero 

que mis muertos me los hundan 

me los ignoren 

me los hagan olvidar 

aquí o allá 

en cualquier hemisferio
Los obligo a mis muertos 

en su día 

los descubro, los trasplanto 

los desnudo 

los llevo a la superficie 

a flor de tierra 

donde está esperándolos 

el nido de la acústica.

– Stella Díaz Varín (Chile)

Junto a mi madre, Awilda Vera 17/4/1949-14/8/2015