Tegucigalpa: un transgénero de la literatura puertorriqueña por Yaneris Soto (Diálogo Digital)

Tegucigalpa: un transgénero de la literatura puertorriqueña

Por  Yaneris Soto

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Tegucigalpa puede ser para muchos la capital de Honduras; para otros, la fantástica mujer del cuento de Tommaso Landolfi, pero para Cindy Jiménez Vera, ese nombre representa mucho más que todo lo antes mencionado: es su primer libro; un libro que define como transgénero en lo que respecta al rompimiento de los cánones literarios, ya que ofrece una mirada distinta sobre “hacia dónde está caminando la literatura del siglo 21 en Puerto Rico”.

Jiménez Vera es una escritora y profesora nacida en la “Ciudad del Pepino”, San Sebastián. Sus escritos han sido publicados en antologías y revistas literarias de Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Chile, Perú y Argentina, entre otros. La también bibliotecóloga formó parte del proyecto Confluencia, una antología audiovisual de poesía latinoamericana actual, el cual fue curado por la revista de poesía Ping Pong, de República Dominicana.

Tegucigalpa, según su autora, es un título que puede representar los miedos de los autores sobre sus obras, a la vez que invoca a cuestionar el mito de Pigmaleón sobre la mujer perfecta. Según Jiménez Vera, a través del libro el lector o lectora se puede conectar en un diálogo con Latinoamérica. David Caleb Acevedo lo describe en su texto ¡¿Qué diablos es Tegucigalpa?! o la niña que juega con los globos como “un recorrido por las más oscuras vertientes de la mala leche, la mala suerte, las ironías de la vida”.

El libro, que se divide en cuatro partes (Tegucigalpa, Ublek, Letrados y El infierno), fue inicialmente lanzado en formato artesanal. Es decir, la autora lo cosió a mano y logró realizar alrededor de 100 copias de esa manera. Posterior a esos ejemplares iniciales, Tegucigalpa se comenzó a lanzar bajo la firma de Erizo Editorial. Sus relatos dan la total libertad al lector para interpretarlos como cuento, poesía o como le quieran llamar, aunque en realidad Jiménez Vera lo describe como un “libro de poesía”. Explica que es “un juego para el lector; una trampa” en la que este se puede involucrar interactivamente.

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