Presentación de Tegucigalpa en la Librería Mágica el 21 de febrero de 2013 por David Caleb Acevedo

¡¿Qué diablos es Tegucigalpa?! o la niña que juega con los globos

Por: David Caleb Acevedo

Tegus Presentacion Puerto Rico 4

Sucede que hay libros que lo trascienden todo: la época, el género literario, la teoría. Tegucigalpa es el ejemplo de este tipo de libro que nos tocó tener en esta década.

Tegus es la capital de Honduras. Se eleva a 3,250 pies sobre el nivel del mar, tiene el lempira como moneda y el catolicismo romano como religión oficial. Sin embargo, Tegucigalpa también es el nombre de la protagonista de este libro (poemario, libro de cuentos o novela, como prefiero leerlo yo) una mujer casada con un escritor inventado, Tommaso Landolfi, un hombre inflable que se suicida –aparentemente- pegándose una tachuela en el culo. Y aquí es que comienza el juego del huevo y la gallina, ya que “[u]na tachuela incrustada en su glúteo izquierdo es prueba infalible del asesinato. Tegucigalpa ha huido con todos sus materiales inflables. Nunca superará el suicidio de su mejor obra.” Lo cierto es que si tuviésemos que inventarnos un género para encajar a Tegucigalpa, sería algo así como literatura-juego (en el que el lector decide el curso de la narrativa a través de un complicado juego de números, dados y páginas), literatura mutante (este último término acuñado por nuestra poeta Mayda Colón para referirse al tipo de literatura que exige que el lector mute y se convierta en su propio bibliotecario, enciclopedista y referencia), slapstick poetry (siendo slapstick el género de comedia en el que las acciones son tan exageradas como una bofetada de bizcocho blanco en la cara; se usa la farsa, la violencia y las acciones que retan el sentido común), o tal vez weird fiction (género de literatura extraña que traspasa los elementos del terror, la fantasía, la ciencia ficción y la ficción literaria). Lo cierto es que he leído este libro cuatro veces y todavía no sé qué diablos es.

Cortázar decía que un cuento es a una fotografía lo que una novela es a una película. Pero nunca incluyó la poesía en esa fórmula. Y es que en este libro, Cindy Jiménez-Vera propone una nueva sensibilidad poética prosista, pues decide borrar, voluntariamente, la línea entre ambas esferas, para llegar a un punto medio, que por mis cojones, voy a llamar proesía.

Dividida en cuatro partes: Tegucigalpa, Ublek, Letrados y El infierno, Tegucigalpa (el libro) es un recorrido por las más oscuras vertientes de la mala leche, la mala suerte, las ironías de la vida… Pienso, de momento, en Ublek, segunda parte del libro, en el proema “Concurso de blasfemias” en la página 30, el cual se me antoja como una sátira social. Dice y cito:

Maldecía al Rey de Ublek a diario. Invocaba al diablo una vez al mes. Mató a sus padres. Para ella, era un hecho que ganaría el concurso de blasfemias de su ciudad este año. Obtuvo mención de honor. No nos vendamos simulacros a estas alturas del partido. Al sindicato de petroleros no hay quien le gane.

Un petrolero no es otra cosa que un tronquista que lleva exclusivamente petróleo en su camión. Y a mí este proema me deja con un sabor de crítica a la UTIER y al sindicalismo en general.

Hay otro tipo de burlas, como en el proema “Patria” en el cual la autora se burla del nacionalismo fundamentalista que impera en Ublek, cuando dice “Nada de lo que lees tiene sentido. Los verbos presentes, están. Los pasados, estuvieron. Los futuros, ¿quién sabe? Nada tiene sentido. Con toda probabilidad te darás cuenta antes del final de esta oración.”

Y claro, no podía faltar la burla al mundo editorial mismo con los proemas “Soft Porno” y “82”, en los que Tegucigalpa, la personaje, estudiosa y experta en la poesía lírica de los soldados que perdieron la guerra civil de Ublek, decide recoger los poemas y organizarlos en una antología de edición tipo Cátedra titulada Soft Porno: antología de poesía de la guerra civil ubleka, que por supuesto, es rechazado, pero no por las razones que pensaríamos, sino porque suena a un libro que busca hacer dinero.

Cindy echa mano de un humor sumamente negro, pues los poetas pierden la guerra civil de Ublek y la ganan los prosistas, quienes ganaron gracias a su conocimiento del alfabeto universal de lenguaje por señas. Entiendo que Tegucigalpa es un magnum opus en sí misma, y exige que el lector juegue y se haga partícipe de la broma pesada, del chiste inteligente, de la payasada (literalmente) cruel. Porque así es la vida, pesada y cruel, ¿no? Y si es así, entonces TODOS SOMOS UBLEK.

Tegucigalpa tiene una infancia tan extraña como este hermoso libro. Es hija de un mago famosísimo, sordo, llamado Domingo Díaz. Me llama mucho la atención que sea de Centro América y no, simplemente, el facsímil razonable de Latinoamericano. El hombre tiene un circo que fracasa. Su historia es una de glorias pasadas y la tragedia que viene cuando uno se da cuenta de esos mejores tiempos pasados jamás volverán, y que entonces lo que queda es simplemente sobrevivir y ver los días pasar.  Aquí hay una ruptura con el patetismo, porque Domingo es un personaje muy rico en cuanto a lo que puede inferirse sobre él. Cito: “Fue un virtuoso de la quiromancia, la alquimia, la adivinación y dicen que durante su estancia en Haití, aprendió a realizar la zombificación, razón por la cual las autoridades de ese país caribeño lo deportaron. Dicho suceso sirvió para aumentar su fama y agregar elementos de la magia negra al mito de Domingo Díaz. Su sordera nunca fue un problema ni para realizar actos de magia, ni para enamorar hombres y mujeres. En uno de estos enamoramientos engendró a su unigénita. Con la llegada de la pequeña, cambió la nigromancia por los globos. Sus trucos, aunque muy artificiosos, se volvieron cada vez más pueriles. No hubo manera de atraer al público europeo o latinoamericano. No le quedó más remedio que mudarse a Nueva York e instalar un circo con rutinas tradicionales y predecibles. Eso era lo que demandaba la audiencia estadounidense. Así pudo proveerle una buena educación a su hija. Entonces los musicales de Broadway comenzaron a subir a escena tratados de economía y finanzas. Ya nadie visitaba el circo. Debido a este infortunio y a que Domingo se había enamorado perdidamente de un científico italiano especialista en aerogeneradores inflables, quien visitaba Nueva York con cierta regularidad, él y su hija huyen a Roma. Este poema es un fragmento de lo que se cree ser un cuaderno de adolescencia de la gran científica, creadora de prodigios literarios apócrifos, Tegucigalpa Díaz, de quien se desconoce paradero”.

Un proema que me pareció hermoso, y el cual confieso que es mi favorito, “El oficio”, resulta ser una parábola sobre el valor muy devaluado de la poesía. La autora sostiene que todos los valores humanos se revisten en el poeta. Y tiene toda la razón, aunque yo añadiría que dichos valores se revisten en todo escritor o escritora que se respete.

Esta novela, Tegucigalpa, que sí es una novela, coño, lo es porque hay un universo de historias conectadas. Entonces, queda la pregunta: si Tegucigalpa es todo y TODOS SOMOS TEGUCIGALPA!, entonces, ¿qué diablos es Tegucigalpa?¿Es una novela? ¿Un poemario? ¿Un libro de microcuentos? No. Tegucigalpa es un tratado histórico sobre la Guerra Civil de Ublek, país inventado cuyo nombre es un juego con el título de Bartolomew and the Oobleck, de Dr. Seuss. Ublek es un tipo de plasticina granosa que se hace con harina de maíz y agua, y sorprende que todo un país así como su historia puedan ser construidos de tan barato y sencillo material. Lo que no se dice aquí es lo que importa: ¿de qué material están hechos esta isla y sus habitantes? Si TODOS SOMOS JOSÉ ENRIQUE, entonces, ¿de qué estamos hechos? Y esta pregunta es bien pertinente porque, en lo no-dicho, Cindy Jiménez-Vera ha retratado el país de una manera muy sarcástica y divertida. Tegucigalpa, siendo el juego de los juegos, nos invita a meternos en alguno de los globos de la niña y jugar. Eso. Simplemente jugar.

Tegus Presentacion Puerto Rico 1

Tegucigalpa en San Juan

Fotos: En la de arriba, el escritor David Caleb Acevedo lee la presentación de Tegucigalpa, el 21 de febrero de 2013 en la Librería Mágica en Río Piedras, Puerto Rico. En la segunda foto, leo algunos textos de Tegucigalpa, mientras personal de Hands Crew interpreta los textos en lenguaje de señas. Ambas fotos son una cortesía de José Raúl Ubieta Santiago. Al final está el afiche de promoción del evento, diseñado por Erizo Editorial.

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