Fragmento de la entrevista para El Post Antillano

Entrevista para El Post Antillano (fragmento)

Cindy Jiménez-Vera Old San Juan

Por Ana María Fuster

“¿Mi opinión de Cindy como escritora? ¿Qué puedo decir salvo que desearía que todos los escritores fueran bibliotecarios de profesión? Cindy tuvo mucha práctica mental antes de sentarse a escribir, y cuando lo hizo, su prosa y su poesía emergió como un río contundente, un golpe de agua, que sin embargo, no arrastra sedimento alguno.

La escritura de Cindy es la escritura de don José Saramago, una acumulación de experiencia y un gran caudal de lecturas que se reflejan en el más alto lirismo y un elemento lúdico de primer orden. En sus letras emerge un sentido de humor negrísimo y muy humano, que se concatena con una voz que sabe lo que hace cuando dice lo que dice.”  David Caleb Acevedo, escritor puertorriqueño.

Cindy Jiménez Vera es una de las nuevas voces palabradas que va marcando su camino en las letras puertorriqueñas. Ha participado en diversos recitales literarios y paneles como bibliotecóloga en Puerto Rico, México y República Dominicana, entre otros lugares. Y es que su pasión por los libros y calidad literaria la acompaña como su sangre y el oxígeno. A paso certero y firme, esta escritora y bibliotecaria tendrá muy pronto su lugar destacado en la historia de la literatura puertorriqueña.

Nacida en San Sebastián del Pepino, Puerto Rico (1978)   ha publicado Tegucigalpa, (Ediciones Aguadulce, 2012 / Erizo Editorial, 2013). Otros textos suyos han sido incluidos en antologías y revistas literarias de Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Chile, Perú, Argentina, entre otros. Fue incluida en Confluencia: antología audiovisual de poesía latinoamericana actual, proyecto curado por la revista de poesía Ping Pong de República Dominicana. Es bibliotecóloga y profesora universitaria.  Mantiene el blog Apócrifos inflables https://apocrifosinflables.wordpress.com/

Luego de conversar en el Poets Passage sobre literatura y hasta degustación de chocolates, se fue perfilando esta entrevista virtual que se agradece por su honestidad intelectual y creativa.

Ana María Fuster: ¿Cómo fueron esas primeras lecturas que te llevaron a la pasión por los libros?

Cindy Jiménez Vera: “Desde que tengo uso de razón amo los libros y la escritura. La mitología judeocristiana, por la formación religiosa fundamentalista de mi niñez y adolescencia, fue agregando matices al imaginario al que recurriría en lecturas posteriores. Mis padres me leían y me contaban historias todos los días antes de dormir. Además de las historias bíblicas, mi madre me leía los clásicos infantiles de Charles Parrault, Hans Christian Andersen, relatos de Juan Bobo y Pedro Animala, y me narraba los cuentos de su niñez. Eso fue una inyección de adrenalina para mi imaginación y para agudizar el oído y así pescar las historias que merodean por todas partes. Mis historias favoritas eran en las que mi padre mezclaba los cuentos de hadas entre sí y por ser improvisados, nunca un relato fue idéntico al otro. En algunos casos, Blancanieves terminaba casada con Pinocho y así. La literatura era un juego para mi padre. ¡Qué genio! Cuando tenía ocho años, Millie, una vecina, me regaló un libro, Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain, en formato de novela gráfica que amé desde el primer día y que me llevó a devorar todo libro que caía en mis manos, pero ya con la conciencia de buscar libros por autores en especifico o por géneros literarios. Creo que ahí comenzó mi amor por la picaresca, por el ingenio y el humor en la literatura, a encontrar la risa dentro del dolor y la miseria humana.

AMF: Entonces de estas lecturas creativas de tus padres y esos primeros libros ¿Cómo y cuándo llegaste al oficio –ese del que no hay marcha atrás – de escritora?

CJV: “Esa fue la entrada al laberinto del ludens post dolor que es la escritura. Desde que puedo recordar escribo cuentos, poemas, canciones y textos que nunca supe cómo clasificarlos. Esos eran los mejores, pero en mis años escolares nunca los pude enviar a certámenes y concursos literarios. Entonces enviaba poemas o lo que consideraba poemas por su verticalidad. Obtuve algunos premios. Debo tener uno que otro certificado en casa de mis padres en San Sebastián del Pepino. No me era cómodo escribir para certámenes. Tampoco lo es hoy.

“Cuando estudiaba literatura comparada en la universidad de Puerto Rico en Mayagüez, tomé un taller de crítica literaria con la Dra. Carmen Dolores Hernández. Fue muy enriquecedor poner en papel las lecturas que se hacen de un texto.  Es un ejercicio que respeto muy profundamente y que llevó mi propio proceso de lectura a otros registros. Pienso que la escritura es otro modo de leer. Igual, tomé un taller de poesía con Ivonne Ochart. Me daba miedo. La poesía, quiero decir. Quizás lo que sentía era un respeto profundo como cuando se dice que uno tiembla ante la presencia de dios. Al descubrir que el Mago de Oz no existe y que la poesía no se escribe, le perdí el miedo. La bajé del pedestal y me la fui encontrando por todas partes, incluso hasta en los libros. Escribía. Tengo muchos cuadernos de ese tiempo.

“En la universidad, conocía jóvenes poetas. Hacían lecturas. Siempre iba a escucharles. Publicaban en revistas. Siempre les leía. Nunca participé de nada de eso. Al pensar en esa época de lecturas fecundas, aunque  siempre he devorado los libros con gula, pienso en Paul Valéry, quien tuvo un lapso de más de veinte años entre una publicación y otra. Al preguntársele cuándo publicaría otro libro, él respondía que estaba pensando la literatura. Aunque he publicado un libro este año, yo la sigo pensando. Recordemos, sin embargo, que Valéry no se considera EL gran escritor. De adulta he participado de algunos talleres dirigidos por Yolanda Arroyo Pizarro, Mairym Cruz Bernal, Alejandra Costamagna y David Caleb Acevedo. La convivencia con otros escritores provee espacio para realizar proyectos literarios colaborativos como lo son las antologías, las traducciones, las publicaciones, las reseñas, entre otros.  De hecho, a raíz de un taller de encuadernación artesanal con Nicole Cecilia Delgado surge la edición artesanal de Tegucigalpa, actualmente agotada. Se presentó en varios lugares de Santo Domingo, República Dominicana en el verano del 2012, junto a Xavier Valcárcel y Nicole Delgado, quienes también presentaron ediciones artesanales de varios de sus libros. Igual, llevé algunos ejemplares a México el noviembre pasado. Este año comienza con la publicación del texto bajo el cuidado de Erizo Editorial. Me honra formar parte de ese catálogo.”

AMF: ¿Qué primeros libros te marcaron? ¿Cuáles has leído en la actualidad y nos recomiendas?

CJV: “Resulta imposible desligarme de los cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Tanto así que en la pasada temporada navideña estuve leyendo una nueva traducción al inglés realizada por Philip Pullman de doscientos de ellos. Ese libro da gusto desde el prólogo hasta las notas al calce.  Pullman le hace justicia al lenguaje que inventan los Grimm a la hora de recoger las historias y transcribirlas de tal manera que la sabiduría del folclore de los pueblos es un idioma propio, con todo y semiótica. Sus traducciones son impecables y sus anotaciones, (las que me llevaron a devorar Italian Folktales recopiladas y reescritas por Italo Calvino, un escritor que me marcó en la adolescencia y adultez temprana), nos traen esos cuentos al siglo XXI con frescura y con voz muy audible. También recurro con frecuencia a los poemas de Gonzalo Rojas, William Carlos Williams, Ángel Escobar, Carlos Drummond de Andrade, la prosa de Franz Kafka, Virgilio Piñera, Roberto Bolaño, entre muchos otros. Aún así y a pesar de esta lista, si he de recomendar algo, debo decir que lean a Palés. Palés Matos es grande.”

La mujer de Tommaso Landolfi

—Traduciré a Gogol, — le dijo a su mujer, Tegucigalpa.

Suena un portazo.

Landolfi lleva tres días encerrado en su estudio en Roma. Los vecinos alarmados al no ver salir de su casa al huraño escritor y, ante la ausencia del olor del pan que su mujer hornea en las tardes, advierten a la policía del suceso.

Dos carabinieri confirman, frente a las incrédulas luces de las cámaras de los paparazzi, que Landolfi yace desinfla­do en el suelo justo detrás de su escritorio. Una tachuela incrustada en su glúteo izquierdo es prueba infalible del asesinato. Tegucigalpa ha huido con todos sus materiales inflables.

Nunca superará el suicidio de su mejor obra.”

Cindy Jiménez

AMF: De tus escritos, vemos en ellos una evidente denuncia social. Coméntanos sobre tu  compromiso social personal y cómo se refleja este en tus escritos.

CJV: “Si respondo a un contexto como persona, se lo debo al tiempo presente y a lo que me ha tocado vivir. En esta época del occupy, quedarme callada no es una opción. Igual, creo que concebir propuestas estéticas desde un compromiso social exclusivamente es limitante. Así como lo es el arte por el arte. Nos pasa que leemos y disfrutamos las tiras cómicas de Pepito o de héroes en capas y/o máscaras, y aunque están plagadas de contenido social y denuncia, no les llamamos tiras cómicas comprometidas, son simplemente tiras cómicas. La literatura es la literatura. En ese sentir, mi compromiso es con la escritura. Respeto la multiplicidad de lecturas de mis textos.  Todas son bienvenidas.”

AMF: También trabajas todo tipo de ficción. ¿Y del mundo de los videojuegos, qué podemos encontrar elementos literarios en ellos?

CJV: “Del mismo modo en que la literatura está impregnada de elementos lúdicos, el vídeo juego posee elementos literarios, como la poesía (Journey, Flower) narrativa (Final Fantasy), el desarrollo de personajes (Mass Effect), entre otros. En países como en España, el gobierno les asigna un presupuesto a los creadores de video juegos, porque es considerado un arte. Pedro Cabiya ha afirmado que el video juego es la literatura del futuro. Nunca he explorado esa posibilidad en mis textos. Reconozco el gran potencial que hay en su coexistencia. Y aunque Tegucigalpa no se nutre de esta fuente, sí es un libro muy lúdico. Con algunas trampas. La primera: su título. A propósito del vídeo juego y la poesía, admiro mucho lo que ha propuesto David Caleb Acevedo en su libro: Empírea, saga de la nueva ciudad. Es impresionante lo que Acevedo ha logrado hacer con el lenguaje en ese texto. El resultado es como un producto de un laboratorio de alquimia. Mis respetos.”

AMF: También me consta tu conocimiento del mundo de la novela gráfica y el cómic.  ¿Qué elementos de la novela gráfica y los cómics pueden ser literarios?

CJV: “La narrativa, el desarrollo de los personajes, la forma, el lirismo de algunos trabajos gráficos, aún sin el uso de las palabras, entre otros, son elementos muy literarios. Me seduce el juego de los espacios entre paneles, lo que el lector debe completar en el lugar de esos intersticios al leer una historieta. Quise traer eso a mi propuesta estética.”

AMF: Tegucigalpa es un libro maduro. Coméntanos su proceso creativo. Hacia dónde te diriges ahora como escritora.

CJV: “De entrada, el texto se me salió de las manos cuando me propuse trabajar un manuscrito de microtextos, (si el microcuento es el café espresso de la literatura, el microtexto es la bala), como parte de un taller con el escritor cubano, José Carlos Sánchez Lara. Al poco tiempo era obvio que el resultado era otra cosa. Si bien hay microtextos en Tegucigalpa, igual hay poesía conceptual, poesía horizontal, narrativa breve, mitología, sordera lírica y juegos, muchos juegos. Quiero que el lector/jugador entre a ese tablero de páginas y explore las posibilidades de esquivar el jaque mate inevitable. Que rellene esos espacios entre paneles. En estos momentos, trabajo con el manuscrito de un libro de poemas y con otro de microtextos. Pero sigo jugando.”

AMF: ¿Cómo ves el panorama de la literatura puertorriqueña actual?

CJV: “Nos encontramos en un momento fecundo en la literatura actual puertorriqueña. Presenciamos el surgimiento de colectivos literarios, talleres, editoriales independientes y alternativas, lecturas, ferias, festivales, trabajos colaborativos, lecturas y en todas esas expresiones culturales encontramos propuestas estéticas de vanguardia (el vestíbulo, Atarraya Cartonera, Boreales, Colección Maravilla, Erizo Editorial, Aventis, Espejitos de papel, Gato Malo editores, la secta de los perros, Libros AC, La Tuerca, ediciones artesanales de autor, entre muchos otros). Quisiera que la literatura puertorriqueña se conociera más en Iberoamérica. Me conformo con que se conozca más en Puerto Rico. Hacia eso último nos debemos dirigir ante todo.”

AMF: ¿Dónde te visualizas de aquí a veinte años?

CJV: “En Islandia, como Bobby Fischer antes de morir. No como exiliada política, si no como exiliada de la memoria. O quizás para esa fecha siga aquí jugando jacks. Es una pregunta difícil.”

Esperamos más proyectos, publicaciones y éxitos literarios de Cindy Jiménez-Vera y tertulias apalabradas entre chocolates y algún vino. Lo inmediato no se lo pueden perder será un banquete literario de dos artesanas de libros y palabras:

“Erizo Editorial presenta dos de sus más recientes publicaciones. El eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado y Tegucigalpa de Cindy Jiménez-Vera. La presentación tendrá lugar en la Librería Mágica, 1013 Ave. Ponce de León en Río Piedras, el próximo 21 de febrero de 2013 a las 7:00 p.m. Cindy Jiménez presentará el libro de Nicole Cecilia Delgado y David Caleb Acevedo presentará el libro de Cindy. Hands Performance Crew estará interpretando en lenguaje de señas durante la presentación.” Los esperamos a todos.

Para más detalles de las autoras:
http://erizoeditorial.com/escritores
Para más detalles de los libros: 
http://erizoeditorial.com/libros

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