Reseña de Tegucigalpa publicada por Anthony González Miranda

Reseña de Tegucigalpa 

Por: Anthony González Miranda

Tegucigalpa es un libro-juguete. El editor ha dicho que se puede leer como novela, como poesía o como una colección  de micro-cuentos. Al principio esta idea me pareció algo disparata; sin embargo, Tegucigalpa me ha demostrado que este acercamiento multigénero es una posibilidad real. Debido a esta virtud literaria, es posible realizar varias lecturas diferentes del pequeño libro de Cindy Jiménez-Vera. Naturalmente, como este blog es dedicado al cuento puertorriqueño contemporáneo, comentaré la primera lectura que le di a Tegucigalpa: los microrelatos.

     El libro está dividido en cuatro partes. La primera se titula igual que el libro: ‘Tegucigalpa’. Esta primera parte introduce el tono fantástico del libro. A través de los ‘cuentos’ vemos el origen del personaje principal: una mujer llamada Tegucigalpa. En ‘Soy la hija del mago’ una nota al calce al estilo de Jorge Luis Borges sostiene un globito apalabrado (literalmente) en donde conocemos el origen de Tegucigalpa. En el cuarto microrelato Tegucigalpa asesina a su esposo clavándole una tachuela en el trasero (su esposo es un globo). En otros relatos, sin embargo, la autora se garra del intertexto con La odisea, la obra de Gogol y los musicales de Broadway para crear otros microleratos.
     Los relatos de esta primera parte son particularmente conceptuales y hay que pensarlos un largo rato para descifrarlos, pues son rompecabezas mentales que la autora nos presenta para que nosotros mismos hagamos las historias en nuestra mente. También, los microrelatos de Cindy me recuerdan el estilo conceptista de Francisco de Quevedo, que relacionaba dos conceptos que tenían una palabra en común para así crear un chiste; en el caso de ‘Tegucigalpa’ no son chistes, sino microrelatos.
     La segunda parte del libro se titula ‘Ublek’ y comienza con una cita del Worstward Ho de Samuel Becket que evoca la existencia moderna e individualista: el fracasar y reintentar una y otra vez. Así, la autora muy astutamente establece un tono y hasta una atmósfera para lo que viene entonces. Aquí el tema de los microrelatos concierne al mundo real —siempre a través de la fantasía—. Los microrelatos de ‘Ublek’ son todos críticas sociales ingeniosas de la posmodernidad que van desde la guerra contra el terrorismo hasta la debacle de la industria editorial.
     Me llama la atención el epígrafe de ‘Nomograma’, que es, precisamente, un nomograma simple que esclarece la intención del experimento que realiza el protagonista. En ‘Patria’, Puerto Rico no tiene sentido. En ‘Soneto anónimo hallado en el bolsillo de un soldado ubleko me da la gana de afilar la punta del lápiz e interpretar a Filadelfia como un símbolo de la iglesias mencionada en el libro del Apocalipsis. “Sean santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16) dice Juan a su carta a la iglesia de Filadelfia, lo que me hace pensar en el suicidio patético del comediante que cita el soldado ubleko pues uno de los versos del soneto-microrelato dice “no hubo aureolas, luces, no hubo alas.” y luego “Mejor aquí que en Filadelfia…”, haciendo referencia a la guerra y la muerte irónica del soldado. Por otro, el soneto también puede referirse al poco humor del comediante al suicidarse en medio de una función. Bah! Las dos interpretaciones me gustan. ‘La lluvia’ es una payasada erudita que me hizo reír mucho. ‘82’ me provocó una ira feliz y fue mi microrelato favorito de la parte de Ublek junto con ‘79’, que son la misma cosa narrativa. Al final conocemos el misterio de la victoria de los prosistas en la guerra civil ubleka. ¡Qué viaje divertido! ¡El asombro borgeano está por todas partes!
     La tercera parte del libro, denominada ‘Letrados’, alude a los experimentos literarios que realizó José María Méndez con sus cuentos-poemas construidos con palabras que comienzan todas con la misma letra. En este caso, Cindy Jiménez-Vera es un tanto más audaz en el experimento por dos razones principales: la primera se debe a que ‘Letrados’ se compone de ocho historias, todas confeccionadas con el mismo dulce literario, y la segunda, que son todos microrelatos efectivos. Mi favorito es ‘Aviso’ pues la propia autora sentencia su abuso de la aliteración.
     En la cuarta parte nos topamos con dos citas que demonizan la inocencia, o más bien, la ingenuidad. La cuarta parte, ‘El infierno’, está compuesta por los microrelatos más convencionales que aparecen en ‘Tegucigalpa’. Para mí fue una extensión de la segunda parte, pero dedicada exclusivamente a los azares y experiencias terribles de la niñez. Aquí los niños son nigromantes, capitalistas, poetas, iconoclastas, caníbales, hechiceros, víctimas. La pregunta que me queda es: ¿Quién los ha deshumanizado? ¿Ha sido ellos mismos, o acaso fue el mundo posmoderno? Lo genial de esta parte es que los niños no son monstruos trillados, sino que sus propias acciones ‘inocentes’ tienen consecuencias terribles o sugieren personalidades trastornadas que un futuro significarán la perdición. Tampoco son consecuencias explícitas, sino que se sugieren con gran destreza pues todo lo demás sucede dentro de mi cabeza. Esto es un efecto que logran los buenos microrelatos. A pesar de la fantasía, nunca faltan los elementos y referencias al mundo real que son las que nos impresionan por su pertinencia. Por eso amo esta parte de ‘Tegucigalpa’.
     Al final del libro creo que lo único que me decepcionó un poco fue que hubiera querido saber un poco más de la ‘Tegus’. Solo un poco más. Pero esa es otra lectura diferente que podría hacer de esta cosa mutante, este juguete literario que ha creado Cindy Jiménez-Vera. Por ahora, les dejo mi noción de los ‘microrelatos’.Finalmente, tengo que destacar el diseño sofisticado con el que Erizo Editorial ha privilegiado sus libros. ‘Tegucigalpa’, en especial, tiene una portada espectacular que recoge gran parte del simbolismo de la primera parte del libro. Desde ‘Waltzen’, de Lina Nieves Avilés (La Secta de los Perros) no veía un diseño de libro puertorriqueño tan seductor. También tengo que felicitar a la autora por darle un giro diferente al género del microrelato y mezclar los juegos de palabras y conceptos con la erudición. Enhorabuena.

 
Mis ‘microcuentos’ favoritos de cada una de las cuatro partes del libro son:
‘Arroz con frijoles, plátano y huevos’ (de Tegucigalpa)
‘79’ —y también ‘82’— (de Ublek)
‘Aviso’ (de Letrados)
‘Tríptico del hambre’ (de El infierno)
Elementos narrativos sobresalientes:
-Conceptismo. Los relatos son rompecabezas juguetones de conceptos que tienen algo en común.
-Intratextualidad. Los relatos se solapan unos con otros.
-Intertextualidad. Los relatos hacen referencia a otras obras antiguas.
-Microrelatos juguetones.
-Aliteración pensada y efectiva en la tercera parte del libro.
 
Anthony González Miranda es escritor. Pueden leer su blog acá.
Anuncios

Presentación de el eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado en la Librería Mágica, el 21 de febrero de 2013

El eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado (Erizo Editorial, 2012)

Eco Presentacion Puerto Rico

Nicole Cecilia Delgado lee poemas de el eco de las formas

Foto por José Raúl Ubieta Santiago

Por: Cindy Jiménez-Vera

El eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado es un poemario erótico-matemático, compuesto por cinco partes: un ars poetica titulada geometría de la lengua,  las partes 1 y 2, belleza monstruo y hombre nuevo.  De acuerdo con la Cábala, el número 5 es el número del hombre perfecto. Sin embargo, basta con mirarnos los unos a los otros (podemos guiñarnos en el proceso)  para darnos cuenta de la perfección del número 5 en la anatomía humana: cinco dedos de las manos y de los pies, cinco sentidos, la suma de los miembros (dos brazos, dos piernas y la cabeza, unificada al torso que es su centro). Invoco al ocultismo, porque creo que es lo más templado que tenemos los seres humanos. Lo que nos acerca al origen. Lo sé, por la piel que me habita cuando estoy en el otro. En ese sentir, es muy acertada Madame Helene Blavatsky, cuando le da un significado que unifica los cuerpos. Para ella, el número 5 es el espíritu de la vida y el amor humano.

geometría de la lengua

La primera parte del texto, que aparece en el libro antes que el título del mismo, evoca a la invocación a la musa de las obras griegas, al principio de los poemas épicos, no obstante, funge como el ars poetica de el eco de las formas. El hablante lírico nos propone un nuevo código de signos para entender la lengua. La propuesta va más allá del entendimiento de una manera matemática. Propone de entrada lo que llamo lenguajecuerpo, que a lo largo del poemario, y por rutas o túneles geométricos mutará – con el uso de materia prima de carne y palabras-  hasta convertirse finalmente en lenguajehombre.

1

Los trece poemas que componen la parte 1, bien pudieran leerse como staccatos – signos de articulación que indican que la nota musical se acorta respecto de su valor original,  siendo separada de la nota que va a continuación por un silencio- son textos cortos que aluden a los sonidos; aullido, grito, gotera, maquinaria, siendo este último un poema de oído. Si lo leemos en voz alta nos puede salir una cadencia melódica del ruido de las máquinas, quizás, poco perceptible a los oídos no entrenados.  “De ahí que el poeta sea el profeta: el escucha de los silencios en un mundo ataviado de ruidos” ha dicho Margarita Pintado. La estridencia de palabras antes antipoéticas como polea o  tecnología en el texto maquinaria, evidencian la ruptura de códigos tradicionales del lenguaje. El primer texto de 1, despliega la materia prima a utilizarse en este experimento lingüístico-erótico. A partir de ese poema vemos como algunas  palabras se mueven, se separan, se juntan, se reutilizan en otros textos, como si se tratase de fórmulas matemáticas o posturas eróticas entre cuerpos, que podrían afectar tanto la intensidad de los sonidos como su duración.

2

Esta sección abre con el poema, sombra,

sueño de niña loca

el eco de las formas y sus círculos concéntricos

Es uno de los más geométricos y el que carga el título del poemario. La forma en espiral que evoca el último verso es una especie de túnel o caracol, la parte más interna del oído. Volvemos a encontrar los silencios, la inexactitud de las palabras y los staccatos.

Cada poema de las partes 1 y 2  se nos revela en una estructura que asemeja la secuencia de Fibonacci. En ella el 0, el 1 y otro 1 dan inicio a un patrón en el que los dos últimos números se suman para formar el siguiente. Por ello la secuencia inicia de este modo: 0,1,1,2,3,5,8,13, 21 y así.

En el poema memoria el lenguaje y su gramática apresan, ocultan, encierran los mensajes, en última son ecos, por ser inexacto el sistema de comunicación como lo conocemos. El hablante lírico nos propone decodificar el símbolo,  fracturar el lenguaje con precisión matemática

de nuevo se interpone la gramática

torpe estructura entrometida

Por eso la gramática es abolida en todo el texto moldando así lo que arriba llamé lenguajecuerpo. En el poema humo,

sale de la boca sale humo

figura profecía se dibuja en el aire

generación espontánea

humo

soplo secreto

detrás de las palabras danza el fuego

las formas primigenias de tribus anteriores a la nuestra se imponen a las “civilizadas” que acostumbramos a usar. Como si las comodidades nos hubiesen adormecido nuestros instintos naturales. Dichas formas, intervienen en el texto y evocan aquel poema de Juan Ramón Jiménez:

Intelijencia dame el nombre exacto de las cosas

He aquí otro intento en la búsqueda del conocimiento ante nuestra fragilidad humana. En medio de maquinarias, de tecnologías, de todos los idiomas y lenguas posibles, sigue siendo el cuerpo el camino al origen, la ruta al conocimiento. Por eso la poeta sugiere la creación de la belleza a partir de las partes del cuerpo/partes de la oración y juntarlas para que formen algo con significado. Y así llegamos a la próxima sección del libro.

Belleza monstruo

En esta parte hay dos poemas en los que ya no se usa la secuencia de Fibonacci como en las anteriores, pero si se valen de la materia prima – carne y palabras – para realizar un experimento científico. Adentrarse al libro es estar en un laboratorio, porque la matemática es la ciencia más exacta. Por eso, quizás conviene decir, que en lugar de un poemario erótico-matemático, tenemos entre las manos a un poemario científico. La literatura universal nos ofrece el caso por excelencia de la creación de un monstruo de carne y sus consecuencias fallidas en la novela impecable de Mary Shelley. El hablante lírico, sin embargo, ha calculado las medidas exactas de manos, ojos, boca, preguntas, sustantivos y poquísimos adjetivos para asegurarse que su experimento no fracase. Prueba de ello es la quinta y última parte del poemario.

Hombre nuevo

Es al final del poemario que el lenguajecuerpo muta a lenguajehombre luego de atravesar numerosos túneles, termina con el cierre del círculo, en su punto de partida, el deseo del hablante lírico por una vía exacta de comunicación (hablante-receptor), ahora transformado, precisamente por su capacidad de mutar y hacerse uno con el hablante lírico, por su capacidad de concatenar los signos primigenios con los del futuro y por su indefinición absoluta de HOMBRE.

Justo cuando pensábamos que habíamos conocido todas las posibilidades de concebir la poesía erótica en Puerto Rico, llega el eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado a decodificar signos y a cimentar materia prima en un nuevo andamiaje. Muy sólido. Así como cada texto fue concebido de manera inteligente, las formas que aparecen ante nuestros ojos y dedos son una muestra de la belleza del libro y del lenguajehombre que propone. Nos quedan sus ecos al cerrarlo. Razón de sobra para tomarlo, abrirlo y devorarlo de nuevo.  Enhorabuena, Nicole. Nos honra tenerte de vuelta en casa.

 
Tegus Presentacion Puerto Rico 3
 
Tegucigalpa,  el eco de las formas,
ambos publicados bajo el sello de Erizo Editorial
y el programa de la presentación de los libros,
el 21 de febrero de 2013 en la
Librería Mágica en Río Piedras, Puerto Rico.
Foto por José Raúl Ubieta Santiago
 
Tegus Presentacion Puerto Rico 2
 
De izquierda a derecha: Nicole Cecilia Delgado,
Cindy Jiménez-Vera y Angel Antonio Ruiz Laboy,
director de Erizo Editorial.
Foto por H. Roberto Llanos.

Presentación de Tegucigalpa en la Librería Mágica el 21 de febrero de 2013 por David Caleb Acevedo

¡¿Qué diablos es Tegucigalpa?! o la niña que juega con los globos

Por: David Caleb Acevedo

Tegus Presentacion Puerto Rico 4

Sucede que hay libros que lo trascienden todo: la época, el género literario, la teoría. Tegucigalpa es el ejemplo de este tipo de libro que nos tocó tener en esta década.

Tegus es la capital de Honduras. Se eleva a 3,250 pies sobre el nivel del mar, tiene el lempira como moneda y el catolicismo romano como religión oficial. Sin embargo, Tegucigalpa también es el nombre de la protagonista de este libro (poemario, libro de cuentos o novela, como prefiero leerlo yo) una mujer casada con un escritor inventado, Tommaso Landolfi, un hombre inflable que se suicida –aparentemente- pegándose una tachuela en el culo. Y aquí es que comienza el juego del huevo y la gallina, ya que “[u]na tachuela incrustada en su glúteo izquierdo es prueba infalible del asesinato. Tegucigalpa ha huido con todos sus materiales inflables. Nunca superará el suicidio de su mejor obra.” Lo cierto es que si tuviésemos que inventarnos un género para encajar a Tegucigalpa, sería algo así como literatura-juego (en el que el lector decide el curso de la narrativa a través de un complicado juego de números, dados y páginas), literatura mutante (este último término acuñado por nuestra poeta Mayda Colón para referirse al tipo de literatura que exige que el lector mute y se convierta en su propio bibliotecario, enciclopedista y referencia), slapstick poetry (siendo slapstick el género de comedia en el que las acciones son tan exageradas como una bofetada de bizcocho blanco en la cara; se usa la farsa, la violencia y las acciones que retan el sentido común), o tal vez weird fiction (género de literatura extraña que traspasa los elementos del terror, la fantasía, la ciencia ficción y la ficción literaria). Lo cierto es que he leído este libro cuatro veces y todavía no sé qué diablos es.

Cortázar decía que un cuento es a una fotografía lo que una novela es a una película. Pero nunca incluyó la poesía en esa fórmula. Y es que en este libro, Cindy Jiménez-Vera propone una nueva sensibilidad poética prosista, pues decide borrar, voluntariamente, la línea entre ambas esferas, para llegar a un punto medio, que por mis cojones, voy a llamar proesía.

Dividida en cuatro partes: Tegucigalpa, Ublek, Letrados y El infierno, Tegucigalpa (el libro) es un recorrido por las más oscuras vertientes de la mala leche, la mala suerte, las ironías de la vida… Pienso, de momento, en Ublek, segunda parte del libro, en el proema “Concurso de blasfemias” en la página 30, el cual se me antoja como una sátira social. Dice y cito:

Maldecía al Rey de Ublek a diario. Invocaba al diablo una vez al mes. Mató a sus padres. Para ella, era un hecho que ganaría el concurso de blasfemias de su ciudad este año. Obtuvo mención de honor. No nos vendamos simulacros a estas alturas del partido. Al sindicato de petroleros no hay quien le gane.

Un petrolero no es otra cosa que un tronquista que lleva exclusivamente petróleo en su camión. Y a mí este proema me deja con un sabor de crítica a la UTIER y al sindicalismo en general.

Hay otro tipo de burlas, como en el proema “Patria” en el cual la autora se burla del nacionalismo fundamentalista que impera en Ublek, cuando dice “Nada de lo que lees tiene sentido. Los verbos presentes, están. Los pasados, estuvieron. Los futuros, ¿quién sabe? Nada tiene sentido. Con toda probabilidad te darás cuenta antes del final de esta oración.”

Y claro, no podía faltar la burla al mundo editorial mismo con los proemas “Soft Porno” y “82”, en los que Tegucigalpa, la personaje, estudiosa y experta en la poesía lírica de los soldados que perdieron la guerra civil de Ublek, decide recoger los poemas y organizarlos en una antología de edición tipo Cátedra titulada Soft Porno: antología de poesía de la guerra civil ubleka, que por supuesto, es rechazado, pero no por las razones que pensaríamos, sino porque suena a un libro que busca hacer dinero.

Cindy echa mano de un humor sumamente negro, pues los poetas pierden la guerra civil de Ublek y la ganan los prosistas, quienes ganaron gracias a su conocimiento del alfabeto universal de lenguaje por señas. Entiendo que Tegucigalpa es un magnum opus en sí misma, y exige que el lector juegue y se haga partícipe de la broma pesada, del chiste inteligente, de la payasada (literalmente) cruel. Porque así es la vida, pesada y cruel, ¿no? Y si es así, entonces TODOS SOMOS UBLEK.

Tegucigalpa tiene una infancia tan extraña como este hermoso libro. Es hija de un mago famosísimo, sordo, llamado Domingo Díaz. Me llama mucho la atención que sea de Centro América y no, simplemente, el facsímil razonable de Latinoamericano. El hombre tiene un circo que fracasa. Su historia es una de glorias pasadas y la tragedia que viene cuando uno se da cuenta de esos mejores tiempos pasados jamás volverán, y que entonces lo que queda es simplemente sobrevivir y ver los días pasar.  Aquí hay una ruptura con el patetismo, porque Domingo es un personaje muy rico en cuanto a lo que puede inferirse sobre él. Cito: “Fue un virtuoso de la quiromancia, la alquimia, la adivinación y dicen que durante su estancia en Haití, aprendió a realizar la zombificación, razón por la cual las autoridades de ese país caribeño lo deportaron. Dicho suceso sirvió para aumentar su fama y agregar elementos de la magia negra al mito de Domingo Díaz. Su sordera nunca fue un problema ni para realizar actos de magia, ni para enamorar hombres y mujeres. En uno de estos enamoramientos engendró a su unigénita. Con la llegada de la pequeña, cambió la nigromancia por los globos. Sus trucos, aunque muy artificiosos, se volvieron cada vez más pueriles. No hubo manera de atraer al público europeo o latinoamericano. No le quedó más remedio que mudarse a Nueva York e instalar un circo con rutinas tradicionales y predecibles. Eso era lo que demandaba la audiencia estadounidense. Así pudo proveerle una buena educación a su hija. Entonces los musicales de Broadway comenzaron a subir a escena tratados de economía y finanzas. Ya nadie visitaba el circo. Debido a este infortunio y a que Domingo se había enamorado perdidamente de un científico italiano especialista en aerogeneradores inflables, quien visitaba Nueva York con cierta regularidad, él y su hija huyen a Roma. Este poema es un fragmento de lo que se cree ser un cuaderno de adolescencia de la gran científica, creadora de prodigios literarios apócrifos, Tegucigalpa Díaz, de quien se desconoce paradero”.

Un proema que me pareció hermoso, y el cual confieso que es mi favorito, “El oficio”, resulta ser una parábola sobre el valor muy devaluado de la poesía. La autora sostiene que todos los valores humanos se revisten en el poeta. Y tiene toda la razón, aunque yo añadiría que dichos valores se revisten en todo escritor o escritora que se respete.

Esta novela, Tegucigalpa, que sí es una novela, coño, lo es porque hay un universo de historias conectadas. Entonces, queda la pregunta: si Tegucigalpa es todo y TODOS SOMOS TEGUCIGALPA!, entonces, ¿qué diablos es Tegucigalpa?¿Es una novela? ¿Un poemario? ¿Un libro de microcuentos? No. Tegucigalpa es un tratado histórico sobre la Guerra Civil de Ublek, país inventado cuyo nombre es un juego con el título de Bartolomew and the Oobleck, de Dr. Seuss. Ublek es un tipo de plasticina granosa que se hace con harina de maíz y agua, y sorprende que todo un país así como su historia puedan ser construidos de tan barato y sencillo material. Lo que no se dice aquí es lo que importa: ¿de qué material están hechos esta isla y sus habitantes? Si TODOS SOMOS JOSÉ ENRIQUE, entonces, ¿de qué estamos hechos? Y esta pregunta es bien pertinente porque, en lo no-dicho, Cindy Jiménez-Vera ha retratado el país de una manera muy sarcástica y divertida. Tegucigalpa, siendo el juego de los juegos, nos invita a meternos en alguno de los globos de la niña y jugar. Eso. Simplemente jugar.

Tegus Presentacion Puerto Rico 1

Tegucigalpa en San Juan

Fotos: En la de arriba, el escritor David Caleb Acevedo lee la presentación de Tegucigalpa, el 21 de febrero de 2013 en la Librería Mágica en Río Piedras, Puerto Rico. En la segunda foto, leo algunos textos de Tegucigalpa, mientras personal de Hands Crew interpreta los textos en lenguaje de señas. Ambas fotos son una cortesía de José Raúl Ubieta Santiago. Al final está el afiche de promoción del evento, diseñado por Erizo Editorial.

Entrevista radial en Artefusion en Vintage 870 am el 19 de febrero del 2013

Artefusion 19 de febrero 2013

Una foto del día de la entrevista de radio en el programa,

“Artefusión” en Vintage 870 AM, el 19 de febrero de 2013,

a propósito de la presentación de nuestros libros bajo el sello

de Erizo Editorial. Decimos, “te amo” en lenguaje de señas

porque este es el único programa de radio en Puerto Rico

que al transmitirse en internet ofrece interpretación en

dicho lenguaje. Foto suministrada por Cuarzo Blanco.

Por si se lo perdieron en directo, lxs interesadxs pueden ver y escuchar a Nicole Delgado y a esta servidora en el programa radial Artefusion de la emisora Vintage 870 am, en el siguiente enlace:  http://www.artefusion.org/ Nicole habla sobre ” El eco de las formas” y yo sobre “Tegucigalpa”, ambas propuestas literarias publicadas bajo el sello de Erizo Editorial (www.erizoeditorial.com).

Presentación del libro Levente no.Yolayorkdominicanyork de Josefina Báez en la Librería Mágica en Puerto Rico el 14 de febrero de 2013

Josefina 2

Presentación del libro Levente no.Yolayorkdominicanyork de Josefina Báez en la Librería Mágica en Puerto Rico el 14 de febrero de 2013

Por: Cindy Jiménez-Vera

 

De qué se ríen esas mujeres en la puerta del Ni e’. Déjame acercarme. 

Josefina Báez

 

Levente no. Yolayorkdominicanyork  nos despliega  las acciones y palabras del personaje, Quisqueya Amada Taína Anaísa Altagracia Índiga, mejor conocida como La Kay o La Gorda. Una pícara, quien niega que sea una levente (epíteto en el español dominicano coloquial para nombrar a los traviesos y malandrines),  cuenta las historias del edificio en que vive, El Ni e’, y nos narra sus propias aventuras y desventuras de la cotidianidad.  El vehículo para contar dichos acontecimientos es un lenguaje compuesto por un español coloquial dominicano y algo que podemos llamar inglés neoyorquino, desde la perspectiva de Nueva York, pero mirando siempre y en diálogo cultural con la República Dominicana, en especifico con La Romana. Resulta un tanto lúdico para el lector/espectador distinguir cuando está en uno u otro lugar. Esa es precisamente la belleza de ésta, su propia poética de la errancia.

El texto que nos reúne esta noche es uno en su estado de hibridez más puro. Se nutre de diálogos, de la dramaturgia, del fluir de conciencia, del uso del Dominicanish (casualmente, título de uno de sus libros), el spoken word , la microtextualidad, la poesía, la prosa sazonadita de música popular y el cuerpo. El cuerpo como lienzo y palabra. Como fragmentos diminutos que se funden sin la necesidad de un orden en particular, para en última, amar “algo tan grande como lo es un país” y como denuncia que se apodera del concepto Dominicanyork, como se lee en parte del título,  para señalar las diferencias sociales en y entre ambos países en vez de utilizar el Dominican-American o Dominicano–Americano. De hecho, juega con este gentilicio de la diáspora caribeña en lo que denomina como cyberlanguage del Ni e’  en el que Dominicanyork y Domicano de allá, fungen como partes fundamentales del mismo. 

El texto se sostiene por muchísimos personajes que conoceremos a lo largo del mismo, pero que sonarán como si los conociéramos de toda la vida. Entre ellos, Dorca, la convertía,  Rita, la del 1B,  Vilma la del 4L, y hasta Walter, el hijo de Maritza hace una brevísima aparición, o al menos lo mencionan. Muchas mujeres y hombres. Muchos ellos. Muchos nosotros. Muchos yo. Un yo. Una yo.

Hoy, que es día de San Valentín no podemos dejar de destacar que en el Ni’ e como en la vida, hay sus historias de amor y desamor que se nos revelan como fotografías o poemas de la cotidianidad y nos sacan carcajadas que en algunos casos vienen acompañadas de lagrimitas catárticas. Báez se vale del lenguaje y de los ciclos circunstanciales de los seres humanos, habitantes del Ni e’,  como recursos para mostrar su agudo ángulo crítico ante los estragos del imperialismo, uno de los causantes del irse, en su tierra que es la nuestra, las Antillas. El amor y el desamor es un acto de sobrevivencia, se esté cerca o lejos. Igual lo son las trampas que hay que jugarle a la vida. Su obra es una de resistencia en lugar de asimilación. A diferencia de los personajes de  la obra, In the Heights de Lin Manuel Miranda, quienes luchan para lograr su sueño americano, en el Ni e’, sucede lo que el teórico, Juan Flores llama colonization in reverse, término acuñado por el autor jamaiquino, Louise Bennet.  Su propuesta no se trata de aprender un idioma extranjero, una cultura foránea y ahorrar la mayor cantidad posible de dinero para lograr el sueño americano. Esta poética está clara. No existe tal cosa.  Al contrario, se trata de dominicanizar los entornos de las vallas blancas con un sistema de comunicación vivo, como lo son todos los idiomas. La identidad no está en issue. Que en Estados Unidos se le haya otorgado un Premio Pulitzer a una novela  en Spanglish dominicano es señal que ese proceso de  colonización en reversa está dando resultado, pues se canoniza el lenguaje a través del arte. La literatura en concreto. Quizás es por esto que la Kay se sabe unapologetic cuando hace las cosas que hace y de la manera en que las hace. Es la Tom Sawyer, la Lazarillo de Tormes, la Moll Flanders  del Ni e’, ganándose así un sitial por antonomasia en la literatura picaresca de las letras universales. Esa es la brillantez del Levente que lo hace y al lograrlo, crea un idioma propio que se sostiene y es capaz de mutar y reinventarse.

Cabe señalar, que por la naturaleza estática de los viajes, de los tiempos y de los personajes, el libro no se acaba cuando terminamos de leer la última página y juntamos las tapas.  El blog que se menciona en el texto produce entradas desde el personaje de la Kay quien nos sigue informando de la vida en el Ni’ e. Porque para Josefina Báez es claro que el texto no es para hacer una performance, el texto es un organismo vivo y el lector mismo es la performance.  Tanto así que por momentos el texto se nos vuelve profético o se adelanta a los tiempos, o simplemente sucede con los tiempos. Verán de qué les hablo cuando escuchen el siguiente fragmento del libro:

Bajé a decirle a Benedicto todo lo que yo tengo en mi cabeza. Señores… la gente llorando porque le tomaron una foto al papa. Ay Dio. Nadie me puso caso. Yo decía mi confesión, como un rezo, algunas veces como la loteríacincuenta peso, otras veces como le reclamo al varón de mis amores. En español, por supuesto. En fila creerían que yo andaba en lo mismo que ellos. Mira lo frikiao, había una mujer con la foto de Jesús en la que él lanza unos rayos desde el corazón. Sus manos como ahora lo usan los raperos. Ella estaba seria. Sentía que la conocía. Mire de nuevo para donde estaban todos los policías de la ciudad, más veinte más. De momento, después del truck de motores que iban haciendo bulto delante del papa, había un olor a rosas. Miré a la mujer… Y era la Virgen. Con la cabeza como ella la pone, hacia la izquierda. Le decía al papa un répite en un idioma que yo no entendí pero sentí. Le recordaba al alemán católico que los hermanos del de la foto, su hijo, son estos que están aquí afuera, no los de la limosina, ni los que necesitan ametralladoras para defenderse. Benedicto tú lo sabes. Amamos. Y por eso morimos. Sin guardaespaldas. Lindos tus zapatos rojos. Pero ahí no es que está. Lo de los zapatos rojos se lo agregué yo. Pero lo del amor lo entendí en español y en inglés. Me puse fría. Me dio una contentura por dentro. Cuando abrí los ojos ella se desaparecía poco a poco. Así como en las películas. Creo que yo sola la vi. Aquí ando con un olor a rosas. Mai e mai.

Ningún lector debe quedar pasivo tejiendo su mortaja hasta ver a dónde se dirige “la Kay”. Ella no es Penélope. Nosotros tampoco.  Será que esta poética de la errancia pretende poblar la tierra con muchas y muchos Odiseos. ¿Por qué no? La complicidad que se trenza en la acción de intervenir en un texto performático al leerse, no deja espacio para ser meros espectadores. A todos nos toca el viaje, la suma de lo que hemos sido, somos y seremos entra en esta travesía.  Los dejo con esta cita del texto : “ Levente no. Yolayorkdominicanyork. Ficción. No ficción. Lo cotidiano en lupa. Y una sola mujer se desdobla en muchas. Y un sólo hombre también. Ellos en su viaje a Ítaca”.

Josefina 4

Josefina 1Josefina 3Fotos: En la primera, la escritora Josefina Báez lee de su texto. Levente no. Yolayorkdominicanyork. En la segunda foto el escritor, David Caleb Acevedo modera el conversatorio y la lectura. En la tercera foto, Josefina Báez da inicio a la lectura con su cuerpo. En la última foto (cortesía de Iris Alejandra Maldonado),  leo el ensayo que escribí a propósito de la presentación del libro de Josefina Báez en Puerto Rico.

Fragmento de la entrevista para El Post Antillano

Entrevista para El Post Antillano (fragmento)

Cindy Jiménez-Vera Old San Juan

Por Ana María Fuster

“¿Mi opinión de Cindy como escritora? ¿Qué puedo decir salvo que desearía que todos los escritores fueran bibliotecarios de profesión? Cindy tuvo mucha práctica mental antes de sentarse a escribir, y cuando lo hizo, su prosa y su poesía emergió como un río contundente, un golpe de agua, que sin embargo, no arrastra sedimento alguno.

La escritura de Cindy es la escritura de don José Saramago, una acumulación de experiencia y un gran caudal de lecturas que se reflejan en el más alto lirismo y un elemento lúdico de primer orden. En sus letras emerge un sentido de humor negrísimo y muy humano, que se concatena con una voz que sabe lo que hace cuando dice lo que dice.”  David Caleb Acevedo, escritor puertorriqueño.

Cindy Jiménez Vera es una de las nuevas voces palabradas que va marcando su camino en las letras puertorriqueñas. Ha participado en diversos recitales literarios y paneles como bibliotecóloga en Puerto Rico, México y República Dominicana, entre otros lugares. Y es que su pasión por los libros y calidad literaria la acompaña como su sangre y el oxígeno. A paso certero y firme, esta escritora y bibliotecaria tendrá muy pronto su lugar destacado en la historia de la literatura puertorriqueña.

Nacida en San Sebastián del Pepino, Puerto Rico (1978)   ha publicado Tegucigalpa, (Ediciones Aguadulce, 2012 / Erizo Editorial, 2013). Otros textos suyos han sido incluidos en antologías y revistas literarias de Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Chile, Perú, Argentina, entre otros. Fue incluida en Confluencia: antología audiovisual de poesía latinoamericana actual, proyecto curado por la revista de poesía Ping Pong de República Dominicana. Es bibliotecóloga y profesora universitaria.  Mantiene el blog Apócrifos inflables https://apocrifosinflables.wordpress.com/

Luego de conversar en el Poets Passage sobre literatura y hasta degustación de chocolates, se fue perfilando esta entrevista virtual que se agradece por su honestidad intelectual y creativa.

Ana María Fuster: ¿Cómo fueron esas primeras lecturas que te llevaron a la pasión por los libros?

Cindy Jiménez Vera: “Desde que tengo uso de razón amo los libros y la escritura. La mitología judeocristiana, por la formación religiosa fundamentalista de mi niñez y adolescencia, fue agregando matices al imaginario al que recurriría en lecturas posteriores. Mis padres me leían y me contaban historias todos los días antes de dormir. Además de las historias bíblicas, mi madre me leía los clásicos infantiles de Charles Parrault, Hans Christian Andersen, relatos de Juan Bobo y Pedro Animala, y me narraba los cuentos de su niñez. Eso fue una inyección de adrenalina para mi imaginación y para agudizar el oído y así pescar las historias que merodean por todas partes. Mis historias favoritas eran en las que mi padre mezclaba los cuentos de hadas entre sí y por ser improvisados, nunca un relato fue idéntico al otro. En algunos casos, Blancanieves terminaba casada con Pinocho y así. La literatura era un juego para mi padre. ¡Qué genio! Cuando tenía ocho años, Millie, una vecina, me regaló un libro, Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain, en formato de novela gráfica que amé desde el primer día y que me llevó a devorar todo libro que caía en mis manos, pero ya con la conciencia de buscar libros por autores en especifico o por géneros literarios. Creo que ahí comenzó mi amor por la picaresca, por el ingenio y el humor en la literatura, a encontrar la risa dentro del dolor y la miseria humana.

AMF: Entonces de estas lecturas creativas de tus padres y esos primeros libros ¿Cómo y cuándo llegaste al oficio –ese del que no hay marcha atrás – de escritora?

CJV: “Esa fue la entrada al laberinto del ludens post dolor que es la escritura. Desde que puedo recordar escribo cuentos, poemas, canciones y textos que nunca supe cómo clasificarlos. Esos eran los mejores, pero en mis años escolares nunca los pude enviar a certámenes y concursos literarios. Entonces enviaba poemas o lo que consideraba poemas por su verticalidad. Obtuve algunos premios. Debo tener uno que otro certificado en casa de mis padres en San Sebastián del Pepino. No me era cómodo escribir para certámenes. Tampoco lo es hoy.

“Cuando estudiaba literatura comparada en la universidad de Puerto Rico en Mayagüez, tomé un taller de crítica literaria con la Dra. Carmen Dolores Hernández. Fue muy enriquecedor poner en papel las lecturas que se hacen de un texto.  Es un ejercicio que respeto muy profundamente y que llevó mi propio proceso de lectura a otros registros. Pienso que la escritura es otro modo de leer. Igual, tomé un taller de poesía con Ivonne Ochart. Me daba miedo. La poesía, quiero decir. Quizás lo que sentía era un respeto profundo como cuando se dice que uno tiembla ante la presencia de dios. Al descubrir que el Mago de Oz no existe y que la poesía no se escribe, le perdí el miedo. La bajé del pedestal y me la fui encontrando por todas partes, incluso hasta en los libros. Escribía. Tengo muchos cuadernos de ese tiempo.

“En la universidad, conocía jóvenes poetas. Hacían lecturas. Siempre iba a escucharles. Publicaban en revistas. Siempre les leía. Nunca participé de nada de eso. Al pensar en esa época de lecturas fecundas, aunque  siempre he devorado los libros con gula, pienso en Paul Valéry, quien tuvo un lapso de más de veinte años entre una publicación y otra. Al preguntársele cuándo publicaría otro libro, él respondía que estaba pensando la literatura. Aunque he publicado un libro este año, yo la sigo pensando. Recordemos, sin embargo, que Valéry no se considera EL gran escritor. De adulta he participado de algunos talleres dirigidos por Yolanda Arroyo Pizarro, Mairym Cruz Bernal, Alejandra Costamagna y David Caleb Acevedo. La convivencia con otros escritores provee espacio para realizar proyectos literarios colaborativos como lo son las antologías, las traducciones, las publicaciones, las reseñas, entre otros.  De hecho, a raíz de un taller de encuadernación artesanal con Nicole Cecilia Delgado surge la edición artesanal de Tegucigalpa, actualmente agotada. Se presentó en varios lugares de Santo Domingo, República Dominicana en el verano del 2012, junto a Xavier Valcárcel y Nicole Delgado, quienes también presentaron ediciones artesanales de varios de sus libros. Igual, llevé algunos ejemplares a México el noviembre pasado. Este año comienza con la publicación del texto bajo el cuidado de Erizo Editorial. Me honra formar parte de ese catálogo.”

AMF: ¿Qué primeros libros te marcaron? ¿Cuáles has leído en la actualidad y nos recomiendas?

CJV: “Resulta imposible desligarme de los cuentos de hadas de los hermanos Grimm. Tanto así que en la pasada temporada navideña estuve leyendo una nueva traducción al inglés realizada por Philip Pullman de doscientos de ellos. Ese libro da gusto desde el prólogo hasta las notas al calce.  Pullman le hace justicia al lenguaje que inventan los Grimm a la hora de recoger las historias y transcribirlas de tal manera que la sabiduría del folclore de los pueblos es un idioma propio, con todo y semiótica. Sus traducciones son impecables y sus anotaciones, (las que me llevaron a devorar Italian Folktales recopiladas y reescritas por Italo Calvino, un escritor que me marcó en la adolescencia y adultez temprana), nos traen esos cuentos al siglo XXI con frescura y con voz muy audible. También recurro con frecuencia a los poemas de Gonzalo Rojas, William Carlos Williams, Ángel Escobar, Carlos Drummond de Andrade, la prosa de Franz Kafka, Virgilio Piñera, Roberto Bolaño, entre muchos otros. Aún así y a pesar de esta lista, si he de recomendar algo, debo decir que lean a Palés. Palés Matos es grande.”

La mujer de Tommaso Landolfi

—Traduciré a Gogol, — le dijo a su mujer, Tegucigalpa.

Suena un portazo.

Landolfi lleva tres días encerrado en su estudio en Roma. Los vecinos alarmados al no ver salir de su casa al huraño escritor y, ante la ausencia del olor del pan que su mujer hornea en las tardes, advierten a la policía del suceso.

Dos carabinieri confirman, frente a las incrédulas luces de las cámaras de los paparazzi, que Landolfi yace desinfla­do en el suelo justo detrás de su escritorio. Una tachuela incrustada en su glúteo izquierdo es prueba infalible del asesinato. Tegucigalpa ha huido con todos sus materiales inflables.

Nunca superará el suicidio de su mejor obra.”

Cindy Jiménez

AMF: De tus escritos, vemos en ellos una evidente denuncia social. Coméntanos sobre tu  compromiso social personal y cómo se refleja este en tus escritos.

CJV: “Si respondo a un contexto como persona, se lo debo al tiempo presente y a lo que me ha tocado vivir. En esta época del occupy, quedarme callada no es una opción. Igual, creo que concebir propuestas estéticas desde un compromiso social exclusivamente es limitante. Así como lo es el arte por el arte. Nos pasa que leemos y disfrutamos las tiras cómicas de Pepito o de héroes en capas y/o máscaras, y aunque están plagadas de contenido social y denuncia, no les llamamos tiras cómicas comprometidas, son simplemente tiras cómicas. La literatura es la literatura. En ese sentir, mi compromiso es con la escritura. Respeto la multiplicidad de lecturas de mis textos.  Todas son bienvenidas.”

AMF: También trabajas todo tipo de ficción. ¿Y del mundo de los videojuegos, qué podemos encontrar elementos literarios en ellos?

CJV: “Del mismo modo en que la literatura está impregnada de elementos lúdicos, el vídeo juego posee elementos literarios, como la poesía (Journey, Flower) narrativa (Final Fantasy), el desarrollo de personajes (Mass Effect), entre otros. En países como en España, el gobierno les asigna un presupuesto a los creadores de video juegos, porque es considerado un arte. Pedro Cabiya ha afirmado que el video juego es la literatura del futuro. Nunca he explorado esa posibilidad en mis textos. Reconozco el gran potencial que hay en su coexistencia. Y aunque Tegucigalpa no se nutre de esta fuente, sí es un libro muy lúdico. Con algunas trampas. La primera: su título. A propósito del vídeo juego y la poesía, admiro mucho lo que ha propuesto David Caleb Acevedo en su libro: Empírea, saga de la nueva ciudad. Es impresionante lo que Acevedo ha logrado hacer con el lenguaje en ese texto. El resultado es como un producto de un laboratorio de alquimia. Mis respetos.”

AMF: También me consta tu conocimiento del mundo de la novela gráfica y el cómic.  ¿Qué elementos de la novela gráfica y los cómics pueden ser literarios?

CJV: “La narrativa, el desarrollo de los personajes, la forma, el lirismo de algunos trabajos gráficos, aún sin el uso de las palabras, entre otros, son elementos muy literarios. Me seduce el juego de los espacios entre paneles, lo que el lector debe completar en el lugar de esos intersticios al leer una historieta. Quise traer eso a mi propuesta estética.”

AMF: Tegucigalpa es un libro maduro. Coméntanos su proceso creativo. Hacia dónde te diriges ahora como escritora.

CJV: “De entrada, el texto se me salió de las manos cuando me propuse trabajar un manuscrito de microtextos, (si el microcuento es el café espresso de la literatura, el microtexto es la bala), como parte de un taller con el escritor cubano, José Carlos Sánchez Lara. Al poco tiempo era obvio que el resultado era otra cosa. Si bien hay microtextos en Tegucigalpa, igual hay poesía conceptual, poesía horizontal, narrativa breve, mitología, sordera lírica y juegos, muchos juegos. Quiero que el lector/jugador entre a ese tablero de páginas y explore las posibilidades de esquivar el jaque mate inevitable. Que rellene esos espacios entre paneles. En estos momentos, trabajo con el manuscrito de un libro de poemas y con otro de microtextos. Pero sigo jugando.”

AMF: ¿Cómo ves el panorama de la literatura puertorriqueña actual?

CJV: “Nos encontramos en un momento fecundo en la literatura actual puertorriqueña. Presenciamos el surgimiento de colectivos literarios, talleres, editoriales independientes y alternativas, lecturas, ferias, festivales, trabajos colaborativos, lecturas y en todas esas expresiones culturales encontramos propuestas estéticas de vanguardia (el vestíbulo, Atarraya Cartonera, Boreales, Colección Maravilla, Erizo Editorial, Aventis, Espejitos de papel, Gato Malo editores, la secta de los perros, Libros AC, La Tuerca, ediciones artesanales de autor, entre muchos otros). Quisiera que la literatura puertorriqueña se conociera más en Iberoamérica. Me conformo con que se conozca más en Puerto Rico. Hacia eso último nos debemos dirigir ante todo.”

AMF: ¿Dónde te visualizas de aquí a veinte años?

CJV: “En Islandia, como Bobby Fischer antes de morir. No como exiliada política, si no como exiliada de la memoria. O quizás para esa fecha siga aquí jugando jacks. Es una pregunta difícil.”

Esperamos más proyectos, publicaciones y éxitos literarios de Cindy Jiménez-Vera y tertulias apalabradas entre chocolates y algún vino. Lo inmediato no se lo pueden perder será un banquete literario de dos artesanas de libros y palabras:

“Erizo Editorial presenta dos de sus más recientes publicaciones. El eco de las formas de Nicole Cecilia Delgado y Tegucigalpa de Cindy Jiménez-Vera. La presentación tendrá lugar en la Librería Mágica, 1013 Ave. Ponce de León en Río Piedras, el próximo 21 de febrero de 2013 a las 7:00 p.m. Cindy Jiménez presentará el libro de Nicole Cecilia Delgado y David Caleb Acevedo presentará el libro de Cindy. Hands Performance Crew estará interpretando en lenguaje de señas durante la presentación.” Los esperamos a todos.

Para más detalles de las autoras:
http://erizoeditorial.com/escritores
Para más detalles de los libros: 
http://erizoeditorial.com/libros

Love Sick traducida por Cindy Jiménez (Homenaje por los setenta años de Bob Dylan)

Love Sick traducida por Cindy Jiménez (Homenaje por los setenta años de Bob Dylan, 2011) en la Revista Ping Pong

Mal de amor
(del disco Time Out of Mind)
Estoy caminando por calles que están muertas
caminando, caminando contigo en mi cabeza
Mis pies están tan cansados, mi cerebro tan cargado
y las nubes están llorando.

¿Escuché a alguien decir una mentira?
¿Escuché el llanto distante de alguien?
Hablé como un niño; me destrozaste con una sonrisa
cuando estaba durmiendo.
Tengo mal de amor pero soy poco distinto de él
esta clase de amor, estoy tan enfermo de él.

Miro, miro los amantes en el prado
Miro, miro las siluetas en la ventana.
Los observo hasta que se van
me dejan colgado a una sombra.

Estoy enfermo de amor; oigo el reloj marcar
esta clase de amor; tengo mal de amor.

A veces el silencio puede ser como el trueno.
A veces siento que me están enterrando.
¿Podrías ser cierto alguna vez?

Pienso en ti y me lo pregunto.

Tengo mal de amor; desearía no haberte conocido.
Estoy enfermo de amor; estoy tratando de olvidarte.

Es que no sé qué hacer,
daría cualquier cosa por estar contigo.

 

(Gracias a Frank Báez y a Giselle Rodríguez Cid, editores de la Revista de poesía Ping Pong, por covocar).